lunes, 3 de octubre de 2011

Entrevista Raúl Pont - Espacio Iniciativa


Raúl Pont: “En Brasil necesitamos una reforma política-electoral para dar continuidad a las transformaciones en curso” Entrevista exclusiva de Iniciativa al dirigente del PT de Brasil

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Reportaje de Vicente Russo y Ariel Goldstein
Iniciativa entrevistó en exclusiva a Raúl Pont, fundador del PT,  del Foro Social Mundial y actual diputado estadual de la Asamblea de Rio Grande do Sul. Es Presidente del PT Rio Grande Do Sul, Miembro de la Dirección Nacional del Partido y Coordinador Nacional de la tendencia del PT “Democracia Socialista”. En el período 1997-2000, fue Alcalde de Porto Alegre. En esta entrevista, -realizada en el marco de las X Jornadas de Democracia Participativa del 23/9- enuncia los principales ejes de la gestión de la Presidenta Dilma Roussef, explica la lucha contra la corrupción promovida desde el gobierno y reflexiona acerca de la necesidad de implementar una reforma política. También analiza la orientación del gobierno para América Latina y las repercusiones en torno a una de las resoluciones políticas del IV Congreso del PT que promueve reabrir el debate acerca del Consejo Nacional de Comunicación. Leer más.
Hace nueve meses que asumió Dilma Roussef. ¿Cuáles cree que son los principales ejes a encarar en este mandato?
El Gobierno de Dilma es un gobierno de continuidad del de Lula, y de un proyecto de desarrollo económico, de justicia social, de soberanía nacional; sobre esos ejes giró toda la campaña. Los grandes proyectos de inversiones con financiamiento público se han mantenido, e incluso algunos han crecido. Los programas sociales se mantienen todos e incluso hemos lanzado uno nuevo (con la participación de las municipalidades y los gobiernos provinciales) que busca recuperar e incluir a los que viven en la miseria absoluta o extrema. Con esta política, ponemos foco en la gente que no había sido alcanzada por el programa “Bolsa Familia” para llegar, por ejemplo, a la gente que vive en las calles, que está completamente excluida del sistema por la marginación del proceso productivo.
Dilma apuesta mucho a la ampliación de los programas de formación y de desarrollo por vía de la educación. Cabe destacar el importante salto que hubo con las “Escuelas Tecnológicas Federales”, que son centros de educación tecnológica y científica y muchas de ellas con estudios superiores.  Mientras que en toda la historia de la República se habían creado sólo 100 escuelas de ciencia y tecnología, en el gobierno de Lula se llegaron a construir las 250 escuelas, con las que contamos hoy. Al mismo tiempo, las universidades se han ampliado mucho y los recursos para los municipios también.
El nuevo gobierno se planteó el problema de la memoria y la verdad, y eso generó inconvenientes con algunos sectores de las fuerzas armadas y los sectores más reaccionarios de la sociedad, que intentan retrasar la apertura y la investigación sobre los casos de muertos y desaparecidos durante la dictadura. Ahora mismo estamos peleando por una reforma política-electoral, que es uno de los grandes desafíos que enfrentamos para dar continuidad a las transformaciones en curso. Con el actual sistema electoral, no tenemos forma de incrementar nuestra representación, por más popularidad de Lula, y por más que sea un buen gobierno.
El sistema electoral que tenemos hoy, con financiamiento privado, con voto nominal y con treinta partidos no programáticos y no ideológicos, pulveriza el voto hacia un numero grande de agrupaciones que no son partidos y que en realidad son “balcones de negocios” o sucursales de cultos religiosos, que en efecto, terminan mercantilizando su representación en el Congreso. El PT creció desde el sudeste hacia el sur de Brasil, y después fuimos expandiendo la frontera política del partido, pero actualmente hemos llegado al límite de 80-90 diputados y no tenemos forma de avanzar. Llegamos a la ecuación “mágica” de haber tenido más diputados en 2002 que después del gobierno de Lula. Él terminó su presidencia con más del 80% de aprobación pública pero el partido obtuvo menos votos que en el 2002. ¿Cómo se explica eso? Por el sistema electoral, que además de favorecer cada vez más la fragmentación del voto, promueve la corrupción y hace que las campañas sean cada vez más caras. Por cierto, si hoy Ud. no junta un millón y medio, dos, o tres millones de reales no puede impulsar un candidato a diputado, y es por eso que las estructuras partidarias pequeñas no pueden obtener representantes en el Congreso. De ese modo, los grupos que aparecen fortalecidos por el sistema electoral vigente aprovechan el poder económico y los medios de comunicación para garantizar su representación en el Congreso, lo que promueve la pulverización del voto y va consolidando grupos intermedios entre el PT y la derecha.
En estos días, por un lado, el PT se encuentra paralizado y, por otro, la derecha neoliberal ha perdido en dos elecciones más de 100 bancas. ¿A dónde fueron esos votos? Se van a un conjunto de grupos -poco programáticos e ideológicos- que componen un espacio centro-conservador, proveniente de 20 estados diferentes y que terminan obteniendo entre 20 o 30 diputados, pero con gran capacidad de paralizar cualquier asunto en el Congreso. Por ejemplo, en estos días estamos a punto de votar un proyecto de terminación para PETROBRAS que le permitiría controlar el Pre-Sal (el petróleo debajo de la camada de sal del océano) y por impedimento de varios de estos grupos no se alcanza a aprobar. El Congreso se encuentra actualmente en una parálisis institucional y legislativa, y sólo los pequeños avances que se gestionan desde el Ejecutivo permiten que el proyecto político nacional avance. Esto se evidencia en que el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que forma parte de la coalición de gobierno, ha iniciado una campaña a través de los medios de comunicación para hacer pública su oposición al proyecto de reforma política que impulsa el mismo gobierno.
Una de las últimas iniciativas del Gobierno de Dilma Roussef ha sido una campaña de lucha contra la corrupción. ¿Cómo ve ud. esta iniciativa?
Dilma viene combatiendo la corrupción, y en las últimas dos o tres semanas se han ido 3 ministros de la Nación; todos ellos, provenientes del PMDB. En estos casos ella impulsó el cambio de funcionario pero no del partido, que tenía la responsabilidad política. Entiendo que Dilma no va romper el acuerdo con el PMDB, ya que implicaría también romper con 80 o 90 diputados. Porque si la situación en el Congreso es ya difícil en acuerdo con el PMDB, sin ellos sería aún peor. La maduración política del partido ha promovido la alianza con sectores del centro o la centroderecha, para obtener una mayoría tranquila en el Congreso. Esta ha venido siendo la posición mayoritaria del partido -que orientó las elecciones- y la presidenta está actuando en consecuencia.
He realizado un balance escrito del “IV Congreso del PT”, y vengo trabajando exactamente esta cuestión. Mi planteo no es que rompan con todo, pero que efectivamente es necesaria una reflexión sobre el asunto. Creo que el límite se ha traspasado, porque los dos aliados mayores en el Congreso han hecho política en los medios contra la reforma política y resulta necesario que desde la dirección del partido se promueva un nuevo balance sobre los aliados.
Uno de los ejes principales del “IV Congreso del PT” fue dinamizar el campo de la opinión pública. ¿Están planteando la reforma de una Ley de Medios? ¿A qué se refieren?
Uno de los focos centrales del Congreso fue la reforma estatutaria del partido, mientras que la centralidad de la reforma de la Ley de Medios fue exagerada por la derecha. Ellos plantearon la tesis de que el PT ha tomado la decisión de censurar y controlar a los medios. Intentaron demonizar nuestra organización, como si fuéramos estatistas o comunistas y estuviéramos en contra de la libertad de expresión. Se trató de una enorme campaña orquestada por los grandes medios; pero si  se mira la resolución política del Congreso, disponible en el sitio del partido (www.pt.org.br), es claro que expresa una simple recomendación a los diputados del partido, sobre la posibilidad de reabrir una discusión acerca del Consejo Nacional de Comunicación. Éste es un órgano previsto en la Constitución, con el objetivo de establecer reglas y una política general de comunicación, sobre la que los grandes monopolios intentan prevenir su organización. El hecho de abrir apenas el debate por la democratización de los medios fue suficiente para que la derecha plantee que somos censores, que queremos controlar a los medios, y que somos a la Unión Soviética.
¿Cuál es la perspectiva de Dilma Roussef para América Latina?
La política general externa de Brasil es la continuidad de aquella planteada por Lula. Quizás, la percepción de que existan diferencias entre los gobiernos obedecen más a las personalidades de Lula y Dilma o a las diferencias de estilo. La compañera Dilma tiene mayor disposición al trabajo interno. Ella fue Jefa de Gabinete y Ministra de Minería, y ha sido capaz de garantizar que las cosas funcionaran. Sin dudas, la posición del gobierno es apoyar y desarrollar la integración del MERCOSUR.
En el Congreso del PT se aprobó la moción de reactivar el apoyo brasileño a Haití; hoy es necesario aportar en un sentido humanitario, civilizatorio y solidario con el pueblo Haitiano. Desde el partido, creemos que no se construye autodeterminación con fuerzas armadas, por lo que estamos diciendo que es correcto mantener la ayuda pero que ya pasó el período de la presencia de tropas armadas, y esto ha obligado a cambiar la política oficial.
Lo interesante de América Latina y de Brasil, es que las políticas de fondo tienden a la igualdad material y permiten la redistribución real de la riqueza. ¿Qué desafíos tiene en ese contexto la política de Dilma Roussef?
La política más sensible para la gente fue el gran acuerdo que Lula hizo con las Centrales Sindicales, que garantizó -y aún lo hace- el crecimiento del salario real cada año. La fórmula acordada plantea que el salario mínimo (como referencia) debe equiparar el incremento de la inflación y un aumento real en base al promedio de crecimiento de los últimos dos años del PBI. Luego de cinco o seis años de este acuerdo, se puede ver claramente la redistribución de la riqueza en beneficio de la masa salarial de los trabajadores.
También cabe mencionar las políticas activas en favor del acceso a la educación superior y a la escuela pública, que estaban paralizadas y desfinanciadas. Allí también hemos tenido cambios muy concretos. Al mismo tiempo, el programa “Mi casa, Mi vida” es un sistema muy importante a través del cual millones de reales son invertidos a través de los municipios para habitación y vivienda popular. Estas son pruebas concretas del cambio de vida de la gente; por eso Lula terminó su gobierno con el 80% de aprobación, y el motivo por el que Dilma ganó en la continuidad.
A pesar de los importantes avances, aún queda como materia pendiente avanzar con la reforma política, la reforma tributaria, cambiar los medios; cuestiones que implicarían cambiar la relación de fuerzas efectiva de la sociedad. A pesar de estas limitaciones, hemos renovado nuestra posición en la Presidencia de la República, y en las próximas elecciones municipales vamos a intentar ampliar nuestra presencia territorial, que ya supera los 600 municipios.
Algunos analistas señalan que el PT ha perdido apoyo en los sectores medios. ¿Es cierto eso?
Entre los años 2005 y 2006 perdimos el apoyo de los sindicatos del sector público y se ha disminuido nuestra presencia en los espacios de la universidad.
Hoy se hace evidente una clara recuperación de nuestra fuerza en los sectores medios, particularmente entre los sectores universitarios,  donde  ha retornado parte de la militancia que participó en partidos que se dicen “a la izquierda” delPT. Se han dado cuenta que estos pequeños partidos no tienen capacidad de incidir en la realidad, y que en los últimos años quedaron en grupos muy sectarios y estrechos. Por otra parte, el PT se ha consolidado bien en los sectores más pobres de la población, aunque eso no se haya consolidado en afiliación partidaria y conciencia política que, desde ya, es un proceso mucho más complejo.
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Balance crítico de los gobiernos post-neoliberales en América Latina

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Conversatorio en la UBA

Balance crítico de los gobiernos post neoliberales en América latina

El politólogo brasileño Emir Sader presentó su libro Lula-Dilma, 10 años de gobiernos post-neoliberales y dialogó con Miradas al Sur sobre las realidades actuales y las posibilidades de cambios profundos en los países de la región.

Balance crítico de los gobiernos post neoliberales en América latina

Cada tanto, el Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, como modalidad de trabajo realiza lo que llaman “conversatorios”, donde invitan a importante intelectuales para charlar con los investigadores de esa casa de estudios y reflexionar sobre temas de coyuntura. En esta ocasión, convido al Profesor Emir Sader, politólogo brasileño, vinculado al Partido de los Trabajadores y el Movimiento de los Sin Tierra, ex secretario ejecutivo de Clacso y actual Profesor en la Universidad de San Pablo y Río de Janeiro.
En un ambiente más que agradable, con medialunas y café, en una salita pequeña pero colmada con una treintena de investigadores del instituto, tras la presentación de Carolina Mera, directora del Instituto, y la presentación de Julián Rebón, ex director de la casa, Emir Sader comenzó agradeciendo el desayuno y la primavera de Buenos Aires, un elogio para la sonrisa de los participantes, para luego comenzar con la presentación de su trabajo. En esta oportunidad, el intelectual de la izquierda latinoamericana, comenzó con la presentación de su libro Lula-Dilma. 10 años de gobiernos post-neoliberales en Brasil.
Un libro que fue apoyado por el Instituto Lula, donde tuvo la libertad de invitar a 50 diferentes intelectuales para reflexionar sobre los diez años de gobierno del PT, que como casi todos los gobiernos progresistas de América latina, es un gobierno de tipo pragmático y empírico, que a consideración del Emir Sader, avanzó por la línea de menor resistencia y que Lula es la personificación de eso. El libro tiene artículos críticos referidos a temas sobre políticas de medios de comunicación, reforma agraria, medio ambiente, entre otros. Desde su publicación en portugués, en seis meses superó el millón de descargas y ahora se edita en español. (Miradas al Sur dispuso un link para su descarga en portugués, para bajarlo ir a: http://bit.ly/1Ep1EwD.
En primer término, Emir Sader abordó el concepto de post-neoliberalismo, y sostuvo que “es una categoría descriptiva, porque cuando vino el neoliberalismo desconcertó a todos, por la avalancha que traía, por la supuesta modernización de la derecha, por la expansión universal que logró. Algunas personas de la izquierda, con cierta razón, decían que el neoliberalismo era la versión más radical del capitalismo, transforma todo en mercancía, y sólo salimos de eso con el socialismo. Teóricamente podría ser, no es que cerremos el tema, porque la verdad es que el Estado de Bienestar fue un paréntesis en la lógica liberal del capitalismo, el neoliberalismo mercantiliza todo, y sólo se sale con el socialismo. Pero: ¿qué pasa con la correlación de fuerzas?, que no muestra eso, porque el neoliberalismo viene del marco de un retroceso global enorme; para mencionarlo claramente, salimos de un mundo bipolar a uno unipolar, bajo una hegemonía imperial que cambió la correlación de fuerzas, lo que implicó un cambio inmenso, y la victoria de los Estados Unidos no fue sólo una victoria política, sino que fue una victoria ideológica”.
Ampliando el concepto de victoria ideológica, Emir Sader sostuvo: “En la guerra fría había dos interpretaciones del mundo, supuestamente, una que decía que la contradicción fundamental era entre “Socialismo” y “Capitalismo”, personificado en el campo socialista, y la otra que la centraba entre “Democracia y Autoritarismo” que derrotó al totalitarismo Nazi-fascista y ahora derrotaba al estalinismo. Pero en ese marco ellos ganaron, porque como Democracia, quedó la Democracia Liberal, y el capitalismo quedó como la economía. Además, la victoria ideológica monstruosa del modo de vida norteamericano, todo lo que está aparejado con su hegemonía. Además, se agotó un ciclo largo expansivo del capitalismo, lo que para Hobsbawm había sido la era de oro del capitalismo, desde el final de la segunda guerra hasta final de los años setenta, para el ingreso a un ciclo largo recesivo. A su vez, salimos de un modelo hegemónico regulador del bienestar social, keynesiano, a un modelo liberal de mercado. Esos tres factores se conjugan para marcar un retroceso brutal en la correlación de fuerzas a escala mundial; por eso, no basta con plantear una solución socialista, porque no hubo una derrota sólo del modelo soviético, la imagen socialista, del Estado, de la política, de los partidos, de los sindicatos (guack, sonrisas) se han desprestigiado; por lo que el socialismo se debilitó”.
Este escenario provocó un cambio de polaridad, que pasó de Capitalismo-Socialismo a Neoliberalismo-AntiNeoliberalismo, según Sader: “El socialismo salió de la agenda mundial. Se puede hablar de Socialismo del siglo XXI, pero nadie puede decir que en Venezuela hay socialismo. Es un objetivo, como Fidel dijo en 1961 “seremos todos socialistas”, pero lo cierto es que salió de la agenda. Con la irrupción del neoliberalismo el tema actual es consolidación o superación. De ahí el concepto de post-neoliberalismo para gobiernos que están en procesos de superación. Es significativo que en todas las elecciones, las polarizaciones se dan entre gobiernos progresistas posneoliberales y alternativas a derecha, con programas neoliberales. Incluso en Brasil, políticos que salen del gobierno para hacer una oposición pretendidamente de izquierda van rápidamente con la derecha, sea Eduardo Campos, que era socialista, o Marina Silva, que es ecologista, asumen el modelo económico consolidado. Lo que se da es que en la sociedad está anclada la polarización neoliberalismo vs antineoliberalismo. Esa es una realidad, no es la que queremos. Y las fuerzas de ultraizquierda, con el respeto que hay que tener por ellas, no han logrado consolidarse como fuerzas alternativas, pero la idea de que vamos a salir de esto con el socialismo, no agarra apoyo en la sociedad. Esa es la polarización, por eso post-neoliberalismo, para darle un nombre que no significa nada, simplemente algo posterior”.
En definitiva, el post-neoliberalismo es expresado por las actuales gestiones en América latina y tiene elementos que lo diferencia de la etapa anterior. En palabras de Sader: “Los gobiernos progresistas tienen tres elementos en común por lo que se puede decir que han roto con lo esencial del neoliberalismo. En primer lugar, la prioridad no es el ajuste fiscal, son las políticas sociales. Porque tanto Argentina y Brasil están en estancamiento económico, o en crecimiento vegetativo, pero se siguen implementando las políticas sociales, es la prioridad en el continente de América latina, la región más desigual del mundo, por lo que es el tema central nuestro; eso ya cambia radicalmente respecto a los gobiernos neoliberales. En segundo lugar, la prioridad no son los tratados de libre comercio con Estados Unidos, sino que es la integración regional y la relación Sur-Sur, lo también cambia nuestra inserción en el mundo. En tercer lugar, no es la centralidad del mercado, se rescata al Estado como instrumento que induce el crecimiento económico y garantiza derechos sociales. Tres elementos centrales, creo, políticas sociales, alianza regional y rescate del Estado, por lo que en su naturaleza son claramente distintos a los gobiernos neoliberales”.
Si bien los gobiernos de Venezuela, Bolivia o Ecuador pueden tener componentes anticapitalistas, frente a Argentina, Uruguay y Brasil que subyace la lógica antineoliberal, para Emir Sader los mismos pueden considerarse post-neoliberales, porque “consideramos que este concepto, descriptivo, apunta a rasgos y fenómenos sin decir conceptualmente lo que es. Y sí entendemos que decir que es igual a lo que fue el neoliberalismo es equivocado, decir que es más de lo que es, es errado. Porque si bien están en el marco del capitalismo, tienen una lógica opuesta al capital. En Brasil nunca se eligió a alguien contra el mercado, ahora sí, cualquiera sea lo que corresponda a la palabra mercado. Todo el gran empresariado estuvo con la derecha, todo. La Bolsa de Valores, toda con la derecha. Porque la lógica de nuestros países es la distribución de renta. Y este gran empresariado acumula riquezas con la exportación y el consumo agroexterno del mercado, no quieren producir lo que necesitan las nuevas capas emergentes y a su vez demandan gente que tenga recursos para comprar. Esa contradicción, es porque tienen su capital en las manos y la democratización social choca con eso. Por eso hay momentos en que se juegan a invertir y también a realizar boicots políticos al gobierno, quieren seguir ganando plata pero también apuestan a cambiar políticamente”.
Como cierre, Emir Saber expuso las contradicciones de esta nueva etapa y los desafíos que tienen estos gobiernos. Al respecto dijo: “Ellos quieren producir soja o coches, y la especulación financiera para ellos es cara. Además, cuando gobiernos como Brasil, para protegerse del terrorismo inflacionario, sube la tasa de interés les facilita la especulación financiera. Entonces hay una lógica allí donde se gana mucho más en la bolsa de valores que en cualquier inversión productiva. Porque tiene más liquidez, paga menos impuestos, una lógica diabólica, que se fomenta cuando se mantiene la tasa de interés alta. Hay una contradicción ahora que hace que nuestros procesos estén en su límite. Porque no hemos cambiado la estructura de poder más profunda de nuestras sociedades. Avanzamos por la ley de menor resistencia, no hay política social neoliberal por aquí, los tratados de libre comercio en Estados Unidos no tenían buenos antecedentes, no daban grandes perspectivas para la situación regional, y todavía más con la crisis de 2008 no entender al Estado como palanca fundamental de resistencia a la crisis, es una tontería. Lo que implica un avance en ese orden, pero no rompimos con algo fundamental, la hegemonía del capital financiero, porque esta fase de ciclo largo recesivo se profundiza, porque la hegemonía no está en el capital productivo sino en el especulativo. En tanto Reagan sostenía que había que desregular todo, porque hay muchos frenos a la inversión, Marx afirmaba que el capital no está para producir sino para acumular”, síntesis que recibió el aplauso de los investigadores.

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Pasado el susto,viene el balance

http://sur.infonews.com/nota/9980/pasado-el-susto-viene-el-balance

El frente neodesarrollista está en crisis

domingo, 28 de septiembre de 2014

El frente neodesarrollista está en crisis en Brasil







http://sur.infonews.com/nota/9676/el-frente-neodesarrollista-esta-en-crisis-en-brasil


Entrevista. Armando Boito Jr.

El frente neodesarrollista está en crisis en Brasil

El frente neodesarrollista  está en crisis en Brasil
armando boito jr., JUAN CARLOS GÓMEZ LEYTON, EMILIO TADDEI Y ATILIO BORóN EN LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES DE LA UBA.
Brasil en Debate. Al referirse al tema, Boito Jr. comentó que: “La coyuntura brasileña presenta hoy una gran complejidad, que está inmersa en un cuadro mayor, que implica un período donde en Brasil hay una división muy clara entre el campo político neodesarrollista y el campo neoliberal ortodoxo. Digo neoliberal ortodoxo porque el campo neodesarrollista no ha roto con el neoliberalismo, pero lo ha moderado, lo ha reformado, y ésta es la división principal, a mi manera de ver”.
A su vez, siguiendo con el marco de análisis marxista, Boito Jr. relacionó la articulación social de cada campo de pensamiento. Así marcó: “El neodesarrollismo no es simplemente una corriente de pensamiento, cualquiera que sea la crítica, ella tiene, como todas las corrientes importantes de pensamiento, vínculos en la política y en la sociedad con los intereses sociales económicos de las clases. El neodesarrollismo está estructurado con la gran burguesía interna brasileña, que es una fracción de la burguesía brasileña, representa a esta fracción, pero se apoya en sectores populares, que la política neodesarrollista atiende también”.
Como reflexión, Boito Jr. sostuvo que neoliberalismo se ha extendido con tanta fuerza: “Porque hay una selección crítica de las ideas, que se han tomado las ideas neoliberales por el gran capital financiero internacional, que en Brasil la fracción de la burguesía está integrada a este capital. Por eso, también el neoliberalismo representa mucho más que una escuela de pensamiento, independiente de la conciencia de los neoliberales, y lo que importa es esta vinculación para el análisis de la política brasileña. Representa a esa fracción de la burguesía, pero se sustenta en un sector que no pertenece a la clase dominante, las capas ricas de las clases medias”.
Esta división lleva a diferentes discusiones en el campo socialista y marxista de Brasil sobre cómo deben ubicarse las clases populares. En tal sentido, Boito Jr. comentó que existen dos grandes posiciones: “Una que dice que hay que quedar fuera de esta división, porque tenemos de un lado una fracción de la burguesía, del otro lado, otra; o bien tenemos élites de los dos lados; o bien tenemos capitalismo de los dos lados, las clases populares deben quedar fuera de este juego. Las organizaciones o los intelectuales que eligen esta opción son aislados en la política en Brasil, no logran crecer, no logran una acumulación. (…) La otra posición dice que hay tomar partido entre estos campos, porque a pesar de ser una división al interior de la burguesía, esto no es indiferente para las clases populares. Este es un debate presente de máxima importancia en Brasil”.

El neodesarrollismo está en crisis. El dato más relevante, Boito Jr. lo marcó al sostener que la novedad en esta coyuntura brasileña es que el frente político neodesarrollista está en crisis, a su entender porque “las contradicciones en el interior de este frente político han sido siempre muy agudas, porque es un frente muy heterogéneo, donde tenemos una fracción de la burguesía, una de la más grande, tenemos clases medias también, junto a campesinos, obreros y trabajadores marginales, con intereses muy dispares. Ha habido siempre contradicciones pero en esta coyuntura particularmente después de 2013, se exacerbaron. Este es un primer elemento de la crisis del frente político neodesarrollista”.
Refiriéndose a la crisis, Boito Jr. atribuyó su aceleración a tres condiciones generales: la retracción del crecimiento económico, sumado a la aproximación de las elecciones, que a diferencia de 2006 y 2010 se realizan en un contexto de recesión, y a la presión de Estados Unidos en América latina. Según el brasileño: “No es solamente en Venezuela que el gobierno norteamericano coloca su dedo, no es solamente allá, es también en Argentina y en Brasil, de manera diferente, es verdad. En Brasil hay una presión enorme del FMI, que un mes sí y otro no, emite documentos contra la política económica del país, lo que provoca que el riesgo internacional presione para abajo la impresión de la evolución de la economía brasileña, a lo que se suma la presión de la prensa internacional, etc., etc., etc.”.
Sin embargo, Boito Jr. centró el problema de la crisis en las contradicciones del frente neodesarrollista, que al describirlas comentó: “El movimiento sindical viene creciendo en su número de huelgas y en la obtención de aumentos salariales, que al estar subiendo mucho empiezan a perturbar los acuerdos que existen dentro del frente. El movimiento campesino, que ha recibido una política social específica de financiación pública, de mercados institucionales; pero los campesinos sin tierra, los pobres, ha recibido muy poco, casi nada de la política social del frente neodesarrollista. Y algo interesante de la crisis, es que hay toda una capa de las clases medias que pudieron llegar a la universidad gracias a la política educacional de los gobiernos del PT, pero que no encuentran ahora empleos en el nivel del que pensaban que podían encontrar. Esto estuvo en la base de las manifestaciones de junio de 2013. Y esto abre otro debate, porque no fue una manifestación juvenil, porque los campesinos o los obreros, todos son jóvenes en algún momento de la vida, aquí fue la juventud de una capa social específica, que es esta clase media trabajadora que ha alcanzado niveles universitarios”.
¿Qué hacer? A partir de la crisis del frente neodesarrollista, según Boito Jr. surgen interrogantes, “es un momento terminal del frente neodesarrollista, o al contrario, es que este frente político logrará recomponerse, y de lograrlo, se compondrá a derecha o a izquierda. Es que este frente abre una oportunidad para el avance del movimiento popular o al contrario”. A su vez, el brasileño alertó que las contradicciones “minaron el apoyo popular del frente neodesarrollista, y que han facilitado el ataque de las fuerzas de la reacción contra las políticas del frente. No estoy diciendo que las luchas populares le hacen el juego a la derecha, porque tenemos luchas en curso que el pensamiento crítico debe sustentarlas. Pero debo decir que sí hay luchas que son instrumentalizadas por la derecha, doy un ejemplo, tal vez el más importante, los grandes medios –la prensa, la radio, la televisión– han estimulado un movimiento contra la Copa del Mundo, ‘no va a haber Copa’, ésta era la consigna, un movimiento que no aportaba nada al movimiento popular y solamente desgastaba electoralmente la candidatura del gobierno, del Partido dos Trabalhadores, y propiciando el crecimiento de los candidatos de la derecha”.

Dilma juega al ajedrez

http://sur.infonews.com/notas/dilma-juega-al-ajedrez

Observatorio Política Brasileña

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